Es la prenda que nos acompaña en cada plié del día y en el último estiramiento. Guarda nervios, sueños, cansancio y esas ganas infinitas de seguir bailando. Nos sostiene en momentos importantes, nos da confianza cuando el cuerpo duda y nos impulsa a movernos, una vez más. Porque bailar no es solo técnica. Es sentir. Y la malla está ahí, siempre lista para acompañarnos a bailar.
No es solo una malla, es una Malla Fly.